Son 700 mil los niños y niñas en edad escolar repartidos en 6 mil escuelas públicas los que utilizan los servicios del comedor durante los 5 días de la semana a lo largo del ciclo lectivo. Por ello, el comedor escolar y el menú escolar, deben servir como marco educativo para que las nuevas generaciones aprendan y adquieran unos hábitos de vida y actitudes saludables, y al mismo tiempo, el menú debe garantizarles una alimentación sana y equilibrada que favorezca su salud, su crecimiento y desarrollo. UN POCO DE HISTORIA
La Asistencia Alimentaria Escolar en nuestro país, o más comúnmente, los “Comedores Escolares”, tienen por finalidad disminuir las condiciones deficitarias de la alimentación de los niños en edad escolar, contribuyendo al aumento del rendimiento de los mismos y a la disminución del ausentismo y desgranamiento.
Las acciones de alimentación escolar en la Argentina se inician en coincidencia con las crisis de los años 30 por medio de la entrega de una copa de leche en las escuelas primarias.
Hacia fines de la década del 60, se implementa en la provincia de Tucumán el programa de comedores escolares que más tarde se generaliza a todas las jurisdicciones del país.
Desde el año 1992, cada provincia es responsable de la planificación y gestión operativa del programa, mientras que el gobierno Federal se reserva su financiamiento por medio de la transferencia de fondos coparticipables con afectación específica; esto significa que de la masa de recursos proveniente de la recaudación fiscal, cada provincia recibe un monto periódico que debe aplicar obligatoriamente a las prestaciones alimentarias para escolares.
Hacia fines de la década del 60, se implementa en la provincia de Tucumán el programa de comedores escolares que más tarde se generaliza a todas las jurisdicciones del país.
Desde el año 1992, cada provincia es responsable de la planificación y gestión operativa del programa, mientras que el gobierno Federal se reserva su financiamiento por medio de la transferencia de fondos coparticipables con afectación específica; esto significa que de la masa de recursos proveniente de la recaudación fiscal, cada provincia recibe un monto periódico que debe aplicar obligatoriamente a las prestaciones alimentarias para escolares.
En 1995, los recursos transferidos a las provincias para la implementación del programa fueron de US$ 106 millones que se distribuyen en cerca de un millón de escolares de escuelas primarias.
La descentralización del programa terminó de poner de manifiesto la diversidad de situaciones provinciales en cuanto a organización institucional, planificación y gestión del programa.
Si bien la mayoría de las jurisdicciones comparten problemáticas similares, en cada una el programa adquiere características particulares en relación a las modalidades de administración, flujo presupuestario y gestión del servicio, entre otras.
Nota publicada por Silvina F. Rivero
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