(Puedes ver el artículo anterior aquí)Los abuelos, y todavía más las abuelas, que suelen ser las encargadas de la alimentación, son conscientes de la importancia que tiene la alimentación en el crecimiento y la salud de sus nietos. Las sanas costumbres que tienen las abuelas en la cocina son las que debieran aprender sus hijos e hijas y poner en practicar con los más pequeños. Dar el ejemplo es un valor esencial en la educación de los niños.
NO CEDER A LOS CAPRICHOS DE LOS NIETOS
Es comprensible que los abuelos quieran que sus nietos coman aquello que les pone contentos, y por eso les obsequian con dulces y golosinas. El hecho de que se comporten así es algo que, casi con seguridad, los progenitores conocen pero, muchas veces con la intención de no molestar, prefieren no abordar. Sin embargo, con esta actitud no se están trasmitiendo precisamente unos buenos hábitos alimentarios.
Conviene discutir el tema con tranquilidad, para que los abuelos comprendan que no deben ceder a todos los deseos y caprichos de los nietos para no malcriarlos, que no se vuelvan caprichosos y malos comedores. Los padres deben hacer entender, tanto a abuelos como a niños, que los dulces, las golosinas, los jugos, las gaseosas y similares son alimentos que no conviene comer cada día -predicando con el ejemplo- y tratando de llegar a un acuerdo con ellos para que los reserven para momentos especiales.
Teniendo en claro que son alimentos que quitan el hambre al niño, provocan caries y pueden ser responsables de exceso de peso. Por todo ello, si los reservan para ocasiones especiales, el pequeño disfrutará mucho más de ellos que si los come cada día.
Nota publicada por Silvina F. Rivero
NO CEDER A LOS CAPRICHOS DE LOS NIETOS
Es comprensible que los abuelos quieran que sus nietos coman aquello que les pone contentos, y por eso les obsequian con dulces y golosinas. El hecho de que se comporten así es algo que, casi con seguridad, los progenitores conocen pero, muchas veces con la intención de no molestar, prefieren no abordar. Sin embargo, con esta actitud no se están trasmitiendo precisamente unos buenos hábitos alimentarios.
Conviene discutir el tema con tranquilidad, para que los abuelos comprendan que no deben ceder a todos los deseos y caprichos de los nietos para no malcriarlos, que no se vuelvan caprichosos y malos comedores. Los padres deben hacer entender, tanto a abuelos como a niños, que los dulces, las golosinas, los jugos, las gaseosas y similares son alimentos que no conviene comer cada día -predicando con el ejemplo- y tratando de llegar a un acuerdo con ellos para que los reserven para momentos especiales.
Teniendo en claro que son alimentos que quitan el hambre al niño, provocan caries y pueden ser responsables de exceso de peso. Por todo ello, si los reservan para ocasiones especiales, el pequeño disfrutará mucho más de ellos que si los come cada día.
Nota publicada por Silvina F. Rivero
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