
Son muchos los abuelos que a lo largo de todo el año, o al menos durante las vacaciones, ante las obligaciones laborales de los padres se quedan al cuidado de los nietos.
La atención y el cuidado que prestan a los nietos, en ocasiones, incluye las horas de comida. A veces, son los encargados de prepararles algunas de las comidas diarias, es por ello que influyen enormemente en la adquisición de sus hábitos alimentarios. Los abuelos asumen una ardua tarea, pero frecuentemente se los acusa de sucumbir a los deseos y caprichos de los pequeños.
TIENEN UNA INFLUENCIA NOTABLE EN LA FORMACION DE LOS HABITOS ALIMENTARIOS DE LOS MAS PEQUEÑOS
Los abuelos juegan un papel trascendental en la educación alimentaria de los nietos, por lo que es esencial hablar con ellos, entre otros temas, de su alimentación; deben conocer las opiniones y los deseos de los progenitores sobre la alimentación de los niños, los hábitos alimentarios que quieren inculcarles, sus costumbres para las diferentes comidas del día, tanto en tipo de preparaciones culinarias más habituales, como en combinaciones de alimentos, en cantidades y horarios.
Si se trata con ellos todo lo que concierne a la alimentación de los niños, se puede establecer más fácilmente una relación beneficiosa para todas las partes, tanto para los niños como para los adultos. Aunque los abuelos partan probablemente de unos hábitos alimentarios más saludables que las generaciones más jóvenes, como pueden ser sus hijos y más aún sus nietos, por lo general desconocen ciertos temas que conciernen a la nutrición infantil. Las personas mayores entienden que aquello que se tiene costumbre de comer toda la vida, por el mero hecho de estar tan arraigado, resulta saludable. Pero no siempre es así.
También son muchos los abuelos partidarios de que sus nietos se acostumbren a los alimentos frescos y naturales, lejos de tanto producto procesado, golosinas, juguitos, gaseosas, snacks, etc. Es más que probable que en casa de los abuelos la frutera esté siempre llena, con las mejores y más variadas frutas de temporada, como también es fácil que la ensalada o la verdura sean el primer plato de las comidas de cada día. De la misma manera, muchas abuelas elaboran amasados con los ingredientes más frescos para el desayuno y la merienda de los más pequeños. En cualquier caso, se trata de alternativas más saludables a la típica repostería industrial, ésta última con más grasa -incluso grasa trans, la más perjudicial para el corazón- y azúcares.
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